Cuando la
urgencia manda: Viena no solo cuenta con numerosos aseos públicos, sino también
algunos realmente especiales: desde baños históricos hasta instalaciones
artísticas y totalmente accesibles.
La ciudad de Viena gestiona actualmente un
total de 167 aseos públicos, como se denominan oficialmente las instalaciones
sanitarias de la ciudad. Aproximadamente el 83 % son incluso de uso gratuito.
En 27 ubicaciones muy concurridas hay personal de servicio o de limpieza presente
durante el horario de apertura. Dos instalaciones se limpian de manera
totalmente automática tras su uso y el pago con monedas. En general, Viena
invierte mucho en la modernización, el mantenimiento de instalaciones
históricas y también, de forma continuada, en nuevas construcciones en lugares
ya existentes y nuevos. Desde 2015 se construye con módulos prefabricados de
hormigón con protección antigrafitis, estructura de acero inoxidable, algunos
con lavabos exteriores, módulos accesibles y, siempre que es posible, paredes
de cultivo. Todos estos elementos se emplearon también en la instalación del
Resselpark, inaugurada en julio de 2025. Otras instalaciones de acceso público
se encuentran en las estaciones y terminales de Wiener Linien y de los Ferrocarriles Federales Austríacos (ÖBB), en
los innumerables museos, en las universidades públicas, los cementerios y los
parques, como los Jardines del Palacio de Schönbrunn, el Prater de Viena o la
Isla del Danubio.
Baños poco comunes
Algunas de
estas instalaciones se han convertido en atracciones turísticas. El aseo
público subterráneo del Graben se inauguró en 1905 y está protegido como
monumento por su diseño modernista. En realidad tenía que haberse construido en
Stephanplatz, pero las objeciones de las autoridades eclesiásticas desplazaron
su ubicación unos 300 metros. Se emplearon materiales de alta calidad como
madera de roble o teca, herrajes de latón y cristales biselados. A pesar de la
modernización, se conservó el carácter histórico. Incluso algunos lavamanos
siguen instalados dentro de las cabinas, igual que entonces.
Los aseos de
Viena también se adaptan a su entorno. Así, una cabina sanitaria en el popular
Canal del Danubio está decorado con arte urbano de alta calidad, ya que en esta
zona se encuentran varias zonas legales para artistas de street art.
Un ingenioso dueño de una tienda de recuerdos frente a la Casa Hundertwasser,
en el tercer distrito de Viena, ha decorado su aseo de acceso público en el
típico y colorido estilo de Hundertwasser. Las nuevas instalaciones del
Augarten, inauguradas en octubre de 2025, fueron diseñadas por el estudio de
arquitectura Zottlbuda y se integran perfectamente en el conjunto barroco del
jardín. Y el Wien Museum ha diseñado su «Toilette für Alle» con especial
atención a la accesibilidad e incluso ha incorporado un elevador de techo y un
cambiador para adultos. Está abierta durante el horario de apertura del museo y
es gratuita también para visitantes sin entrada.
De Viena
al mundo: el camino hacia la innovación sanitaria
Antes de la
apertura de la primera instalación de baños públicos en Viena, en 1883, la
gente hacía sus necesidades —como ocurría también en otras grandes ciudades—
directamente en las cunetas. En los siglos XVIII y XIX, existía además un
servicio móvil ofrecido por las llamadas Buttenfrauen y Buttenmänner: bajo un
amplio abrigo llevaban una Butte, un cubo de madera, que ofrecían a
quien lo necesitara, proporcionando un mínimo de intimidad. El empresario
berlinés Wilhelm Beetz introdujo finalmente una innovación en Viena: en 1883 se
inauguró, según sus planos, el primer aseo público en el actual 3.º distrito,
Landstraße. Poco después, estos baños comenzaron a extenderse por toda la
ciudad. El sifón de aceite desarrollado por Beetz, que permitía reducir
drásticamente los malos olores, se exportó a todo el mundo y se utilizó también
en Alemania, Turquía, México o Sudáfrica. Hoy en día aún siguen en
funcionamiento varias instalaciones vienesas de comienzos del siglo XX:
conservan su fachada histórica, pero cuentan con un interior modernizado. Se
reconocen por su fachada metálica gris o verde sobre un zócalo de hormigón, por
ejemplo en la Ringstraße de Viena (Parkring), en los jardines del Palacio de
Schönbrunn o en el Türkenschanzpark. También siguen en pie algunos urinarios de
tipo biombo de entonces, por ejemplo en el Auer-Welsbach-Park o en la Alszeile.


_(c)_wientourismus_hermann_h%C3%B6ger_c_WienTourismus%20Hermann%20H%C3%B6ger.jpeg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario