Centro Danza Matadero, acoge este mes de junio un programa triple dedicado al bailaor y coreógrafo sevillano Israel Galván, una de las figuras más influyentes e innovadoras de la escena flamenca contemporánea. A través de tres espectáculos — La edad de oro (20º aniversario), Sevillanas solteras y Bailas, baby?—, este monográfico propone un recorrido por distintos momentos y líneas de investigación de un artista que ha redefinido los límites del flamenco, situándolo en diálogo constante con otros lenguajes escénicos y con el pensamiento contemporáneo.
Este
tríptico de danza se abre con La edad de oro (5–7 de junio),
una de las obras más emblemáticas del repertorio del artista, que celebra su
vigésimo aniversario con un programa renovado por el cante de María Marín y la
guitarra de Rafael Rodríguez. En esta pieza, Galván revisita el periodo histórico
del flamenco comprendido entre finales del siglo XIX y comienzos del XX,
tradicionalmente considerado como su etapa de mayor esplendor, para plantear
una relectura contemporánea de ese legado.
El
monográfico continúa con Sevillanas solteras (12–14 de junio),
una creación que se adentra en el flamenco desde una perspectiva personal.
Partiendo de sus propios recuerdos —los concursos de sevillanas de su infancia
donde el bailaor no lograba encajar─, Galván construye una pieza que cuestiona
las normas sociales y coreográficas asociadas a este baile, en un escenario
transformado en una caseta de feria. Con la participación de la charanga Los
Sones de Olivares y la música de María Marín, el espectáculo despliega un
universo híbrido donde conviven humor y experimentación.
Completa el
tríptico la pieza para público familiar Bailas, baby? (13 de
junio), una propuesta dirigida a espectadores de hasta cinco años y sus
familias que muestra la dimensión más lúdica del trabajo de Galván. Concebida
como una experiencia sensorial y participativa, la pieza invita a los más
pequeños a compartir un espacio de juego donde el sonido, el movimiento y
objetos cotidianos como un rastrillo, arena o diademas adquieren un
protagonismo especial. A través de siete pares de calzado, el artista construye
un paisaje sonoro accesible y estimulante para todos los públicos, donde la
danza se convierte en una forma de comunicación primaria.
Nacido en
Sevilla en 1973, Israel Galván creció en el seno de una familia de bailaores,
lo que marcó profundamente su formación. Desde muy joven estuvo vinculado al
mundo del flamenco, participando en espectáculos y compañías donde adquirió un
conocimiento sólido de la tradición. Su trayectoria pronto se orientó hacia la
búsqueda de un lenguaje propio. Irrumpió como creador independiente a finales
de los años noventa con obras que ya apuntaban a una ruptura con los códigos
establecidos.
A lo largo
de su carrera ha desarrollado un estilo inconfundible, caracterizado por la
fragmentación del movimiento, la exploración rítmica extrema y una concepción
del cuerpo como instrumento percusivo y expresivo en constante transformación.
Su trabajo dialoga con disciplinas como la música contemporánea, el teatro, la
performance y las artes visuales, generando propuestas escénicas de gran
complejidad conceptual.
Entre sus
creaciones más destacadas se encuentran Metamorfosis, Arena, La curva,
Lo real o Fla.co.men, piezas que han sido presentadas en
los principales teatros y festivales internacionales. Ha colaborado con
artistas internacionales como Akram Khan, Mikhail Baryshnikov o Marlene
Monteiro Freitas, entre otros, y ha recibido el Premio Nacional de Danza 2005,
la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, el Bessie Award for an
Outstanding Production de New York y el National Dance Award for Exceptional Artistry
de Reino Unido, además de varios Premios Max y el reciente Premio Talía 2026,
entre otros reconocimientos. En 2016, recibe en Francia el título de Officier
dans l’Ordre des Arts et des Lettres.






























