“Como en
la propia vida, “L’anima non finita”, no concede un recorrido fácil, porque es
posible que allí, la gratuita complacencia no encuentre asidero alguno. La piel
es génesis y la única voz que vertebra el trabajo en esta exposición, porque
herencias ni modas tienen cabida cuando las mochilas son presente y espejo.
Mientras el contexto hace que el hombre se aleje del hombre, las venas de esta
muestra están recorridas por una tecnología cada vez más ultrajada: aquella que
el oxígeno del alma es capaz de concebir.” LIDÓ RICO
La Sala Alcalá 31
de la Comunidad de Madrid ha inaugurado L’anima
non finita, una amplia exposición dedicada al artista contemporáneo
Lidó Rico que reúne más de cincuenta obras realizadas a lo largo de casi cuatro
décadas de trayectoria.
La muestra,
comisariada por Míriam Huescar y abierta ya al público, propone una inmersión
en uno de los lenguajes más singulares del arte contemporáneo español,
articulado en torno al cuerpo como materia, huella y espacio de pensamiento.
El proyecto
se configura como una cartografía del universo creativo del artista, trazando
un recorrido que conecta sus primeras investigaciones —vinculadas al dibujo, la
cera o el metal— con sus desarrollos más recientes, concebidos en estrecho
diálogo con la arquitectura del espacio. Lejos de plantearse como una
retrospectiva convencional, la exposición propone una lectura dinámica de su
trayectoria, poniendo en relación procesos, materiales y preocupaciones que
atraviesan toda su obra.
El recorrido
expositivo se despliega en dos niveles claramente diferenciados que responden a
distintas intensidades de experiencia. En la planta principal, una serie de
núcleos temáticos organiza la visita, donde destacan dos instalaciones de gran
escala que estructuran el espacio y activan una dimensión colectiva. Secadero
de pensamientos funciona como un umbral simbólico: una multitud de cabezas
suspendidas que, atravesadas por el tiempo y la acumulación de experiencias,
configuran una imagen coral del pensamiento y la memoria. Por su parte, Murcia,
piel y memoria se presenta como un extenso mural escultórico en el que la
repetición y la fragmentación del cuerpo articulan un relato que entrelaza
historia, identidad y representación.
La obra de
Lidó Rico se define por una metodología radical basada en la inmersión directa
del cuerpo en escayola, un procedimiento mediante el cual la huella física se
transforma en materia artística. Este gesto, a la vez técnico y conceptual, no
solo preserva la presencia del cuerpo, sino que lo convierte en un dispositivo
de exploración que desborda lo estrictamente formal. A partir de esta
operación, su trabajo construye un campo de tensiones entre lo visible y lo
oculto, entre la presencia y la ausencia, donde cada pieza funciona como
vestigio y construcción simultáneamente.
En este
sentido, L’anima non finita plantea una reflexión sobre la identidad en el
contexto contemporáneo, marcado por la inestabilidad y la negociación constante
entre lo individual y lo colectivo. El cuerpo emerge aquí como un territorio
simbólico, político y emocional, capaz de condensar conflictos, memorias y
proyecciones. La exposición propone así un espacio en el que la experiencia
estética se articula como una forma de conocimiento, abierta a la participación
activa del espectador.
Con una
trayectoria internacional consolidada, Lidó Rico ha desarrollado un lenguaje
propio que lo sitúa como una figura clave del arte contemporáneo. Su obra forma
parte de colecciones como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el
Instituto Valenciano de Arte Moderno o ARTIUM Museo Vasco de Arte
Contemporáneo, entre otras instituciones.
La
accesibilidad como experiencia artística
Además de su
dimensión artística, la exposición incorpora un programa específico de
mediación y accesibilidad impulsado por la Fundación para la Dinamización del
Arte y la Cultura Lidó Rico (FUNDAC LIDÓ RICO), que sitúa la inclusión como eje
fundamental de la experiencia.
Dirigido a
personas con discapacidad visual, dificultades cognitivas y público infantil,
el programa tiene como objetivo garantizar el acceso a la cultura en igualdad
de condiciones, eliminar barreras físicas, sensoriales y cognitivas, y promover
una experiencia artística más amplia, comprensible y compartida.
En este
marco, obras como 'Murcia, piel y memoria' se conciben como espacios de
experiencia sensorial y reflexión que invitan a una relación directa con el
cuerpo y la materia, integrando recursos adaptados que permiten a distintos
públicos, aproximarse desde sus propias capacidades y formas de percepción.
Este
proyecto inclusivo, desarrollado en colaboración con la Fundación Lidó Rico,
Blanca Spreafico López, Juan de Dios Moreno Moñino y TIBI ORBIS MUSEUM, reúne a
un equipo multidisciplinar de especialistas en arte y accesibilidad universal
que ha diseñado actuaciones y materiales específicos para la exposición.
La muestra,
abierta ya al público, propone una inmersión en uno de los lenguajes más
singulares del arte contemporáneo español, articulado en torno al cuerpo como
materia, huella y espacio de pensamiento.
Podrá
visitarse en la Sala Alcalá 31 (C/ Alcalá, 31, Madrid) del 8 al 31 de mayo de
2026, en horario de martes a sábado de 11:00 a 20:30 horas y domingos de 11:00
a 14:00 horas. La entrada es gratuita.












