lunes, 31 de agosto de 2026

SALUD: 6 plantas de la medicina árabe que son imprescindibles

 



La medicina tradicional árabe sigue impregnando la vida cotidiana. Desde la cocina a la cosmética, los principios heredados del médico Avicena continúan inspirando la práctica médica actual, al tiempo que la investigación científica sigue confirmando sus propiedades.

Una medicina holística, a la par que moderna

Heredera de la tradición griega, la medicina árabe no se limitó a transmitir los saberes antiguos. En su lugar, los enriquecieron, estructuraron y difundieron ampliamente, gracias a una visión holística combinada con un rigor metodológico nunca antes visto. Célebres médicos como Avicena, Averroes, Razes o Al-Kindi, que marcaron la historia de la medicina, desarrollaron técnicas de observación clínica, diagnóstico diferencial y una farmacología de lo más avanzada.

También fueron los primeros en crear hospitales organizados en servicios especializados, además de conceder una gran importancia a la higiene y a la prevención, lo que mostraba una concepción profundamente humanista del cuidado. Y otro de sus grandes aportes fue el estudio de las plantas medicinales, describiéndose cientos de especies con sus propiedades, modos de preparación e indicaciones.

Este saber alcanzó su máximo apogeo entre los siglos VIII y XIV, a lo largo de un vasto territorio que iba del Al-Ándalus a Asia central, y que a día de hoy sigue influyendo en la práctica médica de todo el mundo.

Avicena y la investigación de vanguardia

En la actualidad la farmacopea árabe ha suscitado un renovado interés por parte de la investigación científica, con estudios centrados en validar los usos tradicionales, identificar las moléculas de las plantas o desarrollar medicamentos a partir de remedios clásicos.

En este sentido ha resultado clave la obra que en el siglo XI escribió Avicena, el Canon de la medicina, donde se recogen más de 700 sustancias terapéuticas (plantas, minerales, productos animales...), a lo largo de cinco tomos clasificados en teoría, farmacología, enfermedades localizadas, enfermedades generales y preparaciones medicinales.

En esta obra Avicena describió, además de una completa farmacopea, la importancia de la observación, la experimentación y la diferencia entre correlación y causalidad, lo que sentó las bases del razonamiento científico.

Hoy día, diversos grupos de investigación están analizando el Canon de Avicena para determinar las sustancias de propiedades antiinflamatorias y analgésicas que se aplicaban en esa época, o los remedios oftalmológicos tradicionales centrados en tratamientos, entre muchos otros.

Estos trabajos se inscriben en un movimiento para redescubrir las medicinas tradicionales a través de la ciencia moderna, combinando historia y biotecnología. Y algunos estudios recientes han ido más allá al utilizar la inteligencia artificial para poder analizar la ingente variedad de prácticas médicas tradicionales que se aplican hoy día.

6 plantas comunes gracias a la medicina árabe


Entre las plantas emblemáticas, la nigella (Nigella sativa), también conocida como “comino negro”, ocupa un lugar especial´. También porque se menciona en el Corán como “la planta del Profeta”, donde puede leerse que es capaz de “curar todo, excepto la muerte”.

Hoy se sabe que ofrece propiedades inmunoestimulantes, antialérgicas, antiinflamatorias, antisépticas, cicatrizantes, metabólicas, neuroprotectoras y posiblemente anticancerígenas (según un estudio in vitro). Sobre todo se utilizan sus semillas y su aceite para tratar problemas respiratorios como el asma, trastornos metabólicos como la diabetes, enfermedades inflamatorias crónicas y trastornos nerviosos.



También merece una mención especial el 
fenogreco (Trigonella foenum-graecum), utilizado como planta medicinal y como condimento. Sus semillas son conocidas por estimular el apetito, facilitar la digestión y favorecer la lactancia. Pero gracias a su riqueza nutricional también se están estudiando sus efectos sobre la glucemia en caso de diabetes y sobre el metabolismo óseo en caso de osteoporosis. En este caso interesan las semillas.





Por su parte, la menta fue (y sigue siendo) apreciada por sus propiedades digestivas y refrescantes. Sobre todo se toma en forma de infusión para aliviar trastornos gastrointestinales y náuseas. Y sin olvidarnos de su presencia incontestable en la cocina.


Lo mismo ocurre con el comino, especia conocida por su capacidad para estimular la digestión y reducir los gases. También ha sido objeto de numerosos estudios que han identificado cientos de péptidos de propiedades antimicrobianas, antioxidantes e hipoglucemiantes.


Cabe destacar también el aloe (Aloe vera) por su amplio uso por parte de los médicos árabes. Del interior de las hojas podemos obtener su gel, de propiedades cicatrizantes e hidratantes, y su látex, que debe usarse con precaución al ser un potente laxante.


Por último, tenemos el sen (Cassia senna) cuyos principios activos estimulan el peristaltismo intestinal; es decir, los movimientos intestinales que permiten mover el bolo alimenticio por el sistema intestinal. Se empleaba de manera puntual para ayudar al tracto digestivo y para preparar al organismo de cara a ciertos tratamientos, pues si se usa de forma prolongada puede irritar la mucosa.

¿Conocía algunas de estas plantas?

Si la respuesta es “sí”, confirma que la medicina árabe continúa inspirándonos en la actualidad. Ya sea con enfoques terapéuticos, investigaciones de vanguardia o ingredientes naturales que dan sabor a nuestros platos al tiempo que nos cuidan.

Y su renovado interés, lejos de caer en el olvido, cada vez parece ir a más. Hasta el punto de que en la actualidad es posible formarse en medicina árabe, al igual que ya ocurre con la Medicina Tradicional China o la del Ayurveda, propia de la India.

La mejor prueba de que tradición y modernidad es la mejor combinación en materia de salud.

(extraído de https://www.saludnutricionbienestar.com/)


No hay comentarios:

Publicar un comentario