jueves, 18 de junio de 2015

CANALES: UN CORAZÓN ABIERTO EN CANAL



Antonio Canales presenta ‘Una moneda de dos caras’ 

 

Mientras esperamos, nos llega el armonioso sonido del taconeo de quienes practican sobre la tarima de baile. Estamos en la Universidad del Flamenco, en Madrid,  donde hemos quedado con Antonio Canales.
Sin duda, un lugar idóneo para hablar con este bailaor que a sus 53 años presenta ‘Una moneda de dos caras’ su último espectáculo, el más personal y con en el que está dispuesto a abrir su corazón.    
En el Centro Superior de Estudios del Flamenco es el lugar donde Canales comparte con nosotros unos momentos de conversación antes de comenzar sus ensayos. Vestido con camiseta y pantalón negro, un aspecto desenfadado y jovial, al que une un sombrero estilo gondolero, por el que se escapa un flequillo rebelde y una pequeña coleta. Luce una barba recortada que resalta su característico lunar en la mejilla derecha.


Subimos con él a una espaciosa sala de ensayo, rodeada de espejos, algunas sillas, una batería y un piano, aquí comenzamos a hablar  de su último espectáculo  y de algunas otras cosas.
Se expresa con las manos, que mueve constantemente con elegancia, con los ojos, que miran intensamente,…, trasmite felicidad, pasión e ilusión por lo que hace, ‘para ser una figura grande de la danza te tienes que entregar día a día. Yo todos los días me levanto con ilusión’ nos dice como clave del éxito este consagrado artista, uno de los más grandes del baile flamenco, cuya huella en la danza española e internacional es, sin duda, imborrable.
Cuando nos sentamos, nos da paso a hacer la primera pregunta con un cariñoso ‘cuando quieras corazón…’, y así empezamos…
¿Qué nos dirías de tu último espectáculo, ‘Una moneda de dos caras’?, en el que no solo bailas sino que interpretas……
Sí, en este espectáculo actúo, canto, interpreto, bailo muchísimo, es una hora y veinte sin salir de escena, es un monólogo, un monólogo descarnado, con dolor, aunque también con tintes de humor, con muchos gags, donde hablo de los dos personajes que hay dentro de mí, Antonio Gómez de los Reyes y Antonio Canales, o sea es contar mi vida, es abrir mi corazón en canal.
¿Dirías que es el más tuyo?
Sí, yo creo que sí, hay un antes y un después de esta obra, tras más de cincuenta y dos creaciones que llevamos, con unas más acertadas que otras, algunas siguen viviendo como Gitano, Bernarda, Torero, Bailaor…
Ésta, llevaba unos cuantos de años, casi cuatro, detrás de ella, recopilando cosas, hablando con mi madre, recuerdos… hasta que ahora hemos podido ponerla en marcha….
¿Cómo son los inicios de Antonio Canales?
Mis inicios….  desde pequeñito, en mi casa,  en mi casa se bailaba
Una familia de artistas…
Sí, mi abuelo tenía una fragua y era cantaor, mi madre bailaba, era bailaora, Pastora  de los Reyes. A mí me gustaba estar en la cocina de mi casa con las mujeres. Jugaba con los niños al fútbol, pero cuando podía iba a la cocina para que me enseñaran los bailes, desde pequeño, después empecé a estudiar en Sevilla con Mª Luisa Riba más tarde me presenté a una audición del Ballet Nacional y ya llegue a Madrid…
Fueron momentos muy duros, porque dormí en la calle, como todo el mundo sabe, comía en un convento, en el convento de Santa Isabel, en la calle Huertas, fueron momentos difíciles, pero lo volvería a repetir….
Piensas que el flamenco está unido al hambre, la penuria…
Hombre, vamos a ver…. en la época franquista el flamenco era un divertimento, para los señoritos, para la gente de poder, entonces estaba un poco mal visto, era un tiempo en que las mujeres tampoco trabajaban en las salas de fiestas o en los cafés cantantes, había penuria .. y el flamenco sale del grito, del dolor, es una manifestación del dolor de un pueblo, pero también hacemos flamenco para celebrar, para tener sensualidad utilizamos el flamenco, para dar de mamar a un niño se cantan las nanas…, pero sí, tenía que ver en esos momentos, pero ahora mismo no creo que tenga ninguna vinculación con el hambre ni nada de eso…
¿Por qué Canales?
Por mi abuelo, yo me llamo Antonio Gómez de los Reyes, el se llamaba José Canales de los Reyes,
(En estos momentos le entran un café y da cordialmente las gracias antes de seguir contestando)
Durante mucho tiempo me llamé Antonio Gómez en el Ballet Nacional, pero luego me dijo mi madre: ¿Por qué no te pones el apellido del abuelo para mantenerlo en la familia? por eso fue.
Bailaor, bailarín, coreógrafo, productor, intérprete en algunas películas….
Un hombre del Renacimiento (dice riéndose), los hombres de renacimiento siguen existiendo, yo digo a la gente que lo de aprendiz de mucho maestro de nada, no es cierto, yo creo que el ser humano no está en este mundo para hacer solo una cosa bien, una se le puede dar mejor que otra, pero limitarse a hacer una sola es absurdo, es una forma de ver la vida y el trabajo que no me gusta para nada, creo que todos estamos capacitados para hacer por lo menos tres bien (dice haciendo hincapié en el bien) y luego tontear con otras como hobby, pero dedicarse solo a una … por ejemplo ‘yo soy médico y como soy médico no hago nada más’ es un verdadero error, porque cierras tu mente.
Yo siempre he sido un culo inquieto y me gusta mucho tocar las cosas artísticas, algunas se me dan mejor y otras peor… por ejemplo (mirando un cuadro que está en la pared de enfrente) los niños me dicen papa ¿dónde tienes escondido el cuadro?, y el cuadro no está en ningún sitio porque no se pintar (dice acompañándose con una sonora carcajada) por mucho que lo he intentado, un horror, estoy viendo eso (señalando el cuadro de la pared) y me acabo de acordar, y no creas que lo he intentado, pero nada…
A mi edad, interpreto, hago muchas más coreografías, dirijo más a la compañía, hago papeles de carácter, escribo, estoy preparando mi segunda novela  para el Planeta que tengo que entregar.
No sé, me gusta picotear de todo, pero ahora estoy centrado en ‘Una moneda de dos caras’, que el domingo presentamos en Madrid.

¿La preparación clásica es necesaria para un bailaor?
Si, desde el principio. Antiguamente no porque pensaban que era una cosa autóctona, entonces era el gitano, y el flamenco, que se criaba en esos ambientes no se iba a poner una malla de ballet y hacer así (y coloca su cuerpo como si fuera a ponerse a danzar) pero hoy día no, hoy día los niños, aquí en la Universidad del Flamenco y en todos lados lo primero que hacen de pequeños es que todas las mañanas dan su clase a las nueve, ahora acaban de terminar del flamenco pero llevan desde las 9, hacen su clase de ballet… para colocar el cuerpo, para conocer el espacio, no para bailar clásico, pero sí a lo mejor las sevillanas boleras… que son bailes clásicos españoles y es muy bueno que lo aprendan para que el cuerpo se desarrolle bien.
¿Cómo ha evolucionado el flamenco?
Muy bien, en estos 30 años desde que llegué a Madrid he visto un cambio abismal, ahora hay… los niños se alimentan mejor, tienen mejor el cuerpo, se entregan más, hay más afición, hay muchos más chicos que en aquella época que apenas había chicos, era una cosa de chicas, el flamenco ha evolucionado… bueno, y luego la revolución que hizo Camarón, Paco de Lucía, los grupos como Ketama, Pata Negra… creo que entre todos ellos han ido formando, desde los años 80, la movida madrileña… recuerdo todo aquel movimiento y todas esas fusiones, del grupo Alameda, los Chichos, Azúcar Moreno… toda esta amalgama hizo que el flamenco creciera, floreciera más y se mezclara con muchos estilos…

¿Y tú que has aportado?
Yo, ¡mi vida! (con énfasis y risas). Creo que he aportado todo mi esfuerzo… dicen que hay un cambio, están los tres Antonios, Antonio el bailarín, Antonio Gades y luego yo cogí el testigo… hay como un trío antoniano, y por fuerza me tocó a mí, han sido los dos mis maestros, y los dos me han tenido en sus compañías, era el niño un poco… privilegiado de ellos, el niño mimado, y yo desde muy pequeño sabía que tener que darle al flamenco otra nueva dimensión… en la forma de vestir… en el concepto del escenario, en el concepto del sonido, en el concepto de contar historias con el flamenco, bien fueran historias pictóricas o historias clásicas… no sé… contemporáneos o abstractas… Yo creo que le he dado al flamenco un camino más, que llaman estilo canalista y cuando alguien quiere acercarse a él para montar una obra o algo, tiene que acercarse a mi trayectoria para poder ver como he ido evolucionando.
Eres considerado un Maestro, te has dedicado mucho a la docencia…
Desde muy joven…
¿Qué te lleva a querer enseñar a los demás?
Desde que era muy pequeñito, ya en el ballet Nacional me gustaba enseñar, me acuerdo con María de Ávila que yo estaba todavía en el cuerpo de baile, sin embargo Antonio Alonso, Lola Greco ya eran estrellas, estaban haciendo Medea, y yo tenía un salón, en casa, allá en la calle 12 de octubre, con los techos altos, que al final la compré, al lado del Retiro, y los fines de semana, sábados y domingos, venían a mi casa a que les corrigiera, siendo yo un niño del grupo, venían las figuras para que les corrigiera. Entonces se enteró la directora y me dijo: “Me estoy enterando de que en tu casa haces ensayos”, y dije no sé, porque yo no sabía girar pero sabía que lo estaban haciendo mal, no lo podía hacer todavía, pero cuando se colocaban decía cuidado, está la mano más acá (se posiciona con sus manos que da gusto verle) y me dijo: “no corrijas, te vamos a dar un plus y te quedas una hora o dos por las tardes con las … estrellas, los primeros bailarines y los corriges. Y a raíz d ahí, con 18 o 19 años corregía a gente mucho mayor que yo, con treinta y tantos años, que ya estaban consagrados, eso me hizo aprender más rápido también. Luego lo transportaba en mí, en las clases lo que yo veía de ellos, y luego ya empecé con los niños pequeñitos que tenemos una escuela en Alcorcón desde hace 16 años…
Que lleva tu nombre…
(Asiente con la cabeza)
Y entonces pues a mí, ahora lo que me gusta es enseñar a los pequeños, porque juego con ellos, se concentran en lo que hacen, lo que hacen lo hacen muy concentrados, las personas mayores nunca estamos en lo que estamos, comemos y estamos con el móvil, dormimos y no dormimos… ellos no, ellos van al colegio y van al colegio, si comer, comen, si bailan, bailan y además, luego cuando están con 13 o 14 años y empiezan a despertarse las hormonas, la testosterona, son muy problemáticos porque están mirando para otro lado, pendientes de los niños, de las niñas, no tienen ese momento… me gusta mucho enseñar a los pequeños y corregir a los profesionales.
¿En qué lugar del mundo se percibe mejor el flamenco?
En España, por supuesto, aún con el 21% del IVA, aún con los catalanes y los vascos que quieren independizarse, y con la crisis y todos nuestros problemas, España es genial, España es el mejor país del mundo, aparte del arte nuestro, en todo… en turismo ganamos a EEUU, que son 15 veces mayor que nosotros, en productos, en diversidad…
¿Una ciudad o un lugar para vivir?
Sonríe y dice:
Sevilla (se recrea en el nombre) Sevilla, porque Sevilla… cuando pienso en Sevilla no puedo pensar en trabajo, aunque trabajo allí también mucho, tengo mi finca allí, pero cuando visito Sevilla, ahora con mi edad la visualizo… para estar con mis caballos, las gallinas… no es un trabajo, oler los azahares… pasear, no lo veo una ciudad como de trabajo… aunque me gusta España en todos los sentidos, me gusta España porque tengo casa en Segur de Calafell… un chalecito en Sierra Nevada, que mi padre me dejó, me gusta mucho el País Vasco, una hermana mía vive en Canarias… es que a mí me gusta nuestro territorio, yo creo que España es de todos nosotros…
¿A un amante del flamenco que ruta le dirías que hiciese?
Bueno, primero tiene que venir a Madrid, porque en Madrid está la corte y porque en Madrid está, por así decir, el flamenco más explosivo, más moderno…
y el más exigente…
Sí, es el público más exigente. Después de Madrid, ya tienen que coger e ir bajando para el Sur, pasar por Granada, pasar por supuesto por Jerez, pasar por Sevilla, hasta llegar a Cádiz, que es la gracia, el arte, que es donde mejor se canta, en Cádiz, en Sevilla es donde mejor se baila. Creo que esa ruta para viajar es muy importante empezar en Madrid y luego ir con tu cochecito bajando hacia Despeñaperros y una vez que entras por Despeñaperros, ya parar en varios lugares, Córdoba, por supuesto, Córdoba sultana, que tocan muy bien la guitarra y ya ahí, entrar en Sevilla, Granada, Huelva, pero Cádiz,  desembocar en Cádiz… Sevilla, Cádiz, Jerez…
¿Y fuera de España?
Tienes que volar hacia el Oriente, a Japón… ellos son la segunda potencia, tienen la mejor revista, Paseo, que sale desde hace casi 30 años, y es una revista maravillosa, sale bimensual… tienen todo, tienen tablaos, se ponen nuestros nombres (se ríe) hay más escuelas que en ningún lugar, y ya los contemplan en muchos festivales, en el concurso de las Minas, en Sevilla, que ya han ganado algún concurso… japoneses, que bailan muy bien y tocan muy bien, el cante se les da peor (nos reímos)… pero el mejor sitio es Japón y después Francia, tienen los grandes festivales… Mont de Marsan, Avignon, Nimes…

Has dado clase allí
Sí…
¿Y en Japón?
Sí, en Japón, voy mucho a Japón, casi todos los años voy porque tengo muchos contactos, con ellos con la compañía de flamenco de allí.
Al finalizar nos confirma que comienza una gira de un mes en México. Antonio Canales nos despide, como nos ha recibido y nos ha tratado, con cariño y cercanía, y se despide con un ‘adiós y besos para todos’.


martes, 9 de junio de 2015

MI PRIMER VIAJE EN COCHE COMPARTIDO



Este es el relato de mi primera experiencia en coche compartido repleta de: nervios, vergüenza, muchas risas y 4 personas muy diferentes y desconocidas en un mismo coche viajando a un mismo destino.




Los medios de transporte han evolucionado mucho a lo largo de todos estos años. Hemos pasado de trenes que recorrían lentamente la España de los 80 y 90 a AVES de larga distancia que circulan por nuestro país a unas velocidades que alcanzan los 310 km/h. Pasando por aviones con asientos pequeños de cuatro compañías aéreas contadas con los dedos, a grandes aeronaves, pertenecientes a una larga lista de compañías aéreas nacionales e internacionales que vuelan de un destino a otro del país a cualquier hora del día.
Sin olvidarnos de los medios de transporte que circulan por carretera como los autobuses de toda la vida, que, aunque hayan mejorado sus instalaciones considerablemente, siguen tardando un sinfín de horas al destino en sí. Y por supuesto, nadie consigue aún olvidarse del siempre recordado mítico Seat 600, en el que miles de familias madrileñas de 3, 4 y hasta 5 miembros, viajaban dentro de este minúsculo coche en busca de sus esperadas vacaciones en Benidorm. Y con los medios de transporte por carretera me voy a quedar, ya que es con ellos, con los que tiene lugar mi primera experiencia en coche compartido.
Hace ya un par de años que llevo escuchado y leyendo sobre muchos viajeros que aunque la economía de muchos de ellos está mal, deciden aun así seguir adelante con sus viajes gracias a varias empresas nuevas que han surgido con la crisis y que todas tienen un mismo denominador en común: el coche compartido. Como mi economía tampoco es para echar cohetes, decidí probar este tipo de viajes con la empresa más conocida actualmente para compartir coche: BlaBlaCar.
Mi punto de partida era Madrid, con dirección Galicia. Después de una hora observando anuncios y leyendo comentarios de los conductores que viajaban el día que me interesaba, decido reservar mi plaza con uno de ellos, quien me pareció el más interesante dado los comentarios que le dejaban otros pasajeros que ya habían viajado con él. En menos de cinco minutos había realizado todo el proceso de reserva y ya había cerrado con el conductor la hora de salida en Moncloa (Madrid) a las 8.00 a.m.
Llegó el día esperado, muy temprano (completamente dormido), me dirijo al punto de partida en donde había quedado con mi conductor. Lo primero que me llamó la atención, es que ese mismo punto estaba repleto de personas que también viajaban como yo y varios coches aparcados en el lugar, en los que su conductor buscaba a sus pasajeros entre todo el grupo de personas que esperábamos allí a que llegara nuestro coche compartido.
No tardé mucho en encontrar mi coche compartido, por suerte iba a realizar un viaje en un coche BMW Serie 3 con las ventanillas traseras tintadas que llamaba la atención entre tantos coches. Lo mismo le ocurrió al resto de mis compañer@s, ya que en menos de 10 minutos habíamos empezado el viaje y comenzaban las presentaciones.
Los primeros minutos quizá sean los más incómodos y de más nervios que se puede llegar a tener durante este tipo de viajes, da igual si es tu primer BlaBlaCar o el 20, pienso yo. Es el momento en el que observas, escuchas con mucha atención y por supuesto analizas movimientos y palabras de las personas con las que vas a compartir un par de horas (en mi caso 5), sin salir de un mismo espacio. Es gracioso, porque esos primeros minutos en los cuales ya te has creado una etiqueta de cada persona, cambiará radicalmente cuando finaliza el viaje.
En la primera hora de trayecto, ya más o menos todos sabíamos un poco de cada uno: hobbies, trabajo, a que íbamos a Galicia… En mi BlaBlaCar viajábamos cuatro personas: dos hombres y dos mujeres, cada uno totalmente diferente al otro. Quizá sea este, uno de los factores más interesantes a parte del económico del porqué muchos deciden viajar en coche compartido. ¿Cuantas oportunidades hoy en día surgen de encontrarte 5 horas en un mismo espacio (sin poder escapar) con personas desconocidas y totalmente diferentes a ti en estilo de vida, procedencia, edad, creencias, política, pensamientos…? Pues ahí estaba yo, viajando a Galicia en un viaje de mínimo cinco horas con una estudiante china de 20 años, una ecologista de 36 años, un chófer que creo recordar rondaba los 30 años y yo.
Todos éramos muy diferentes y con vidas muy opuestas; pero ahí estábamos metidos en un coche hablando de nuestros viajes, política, situación del país, que haríamos en Galicia cuando llegáramos… conversaciones tan tranquilas como sorprendentes ya que poco a poco las etiquetas de cada uno que me había creado iban cayendo una detrás de otra.
Y así fue, como de una conversación a otra nos acercamos a las 3 horas de viaje y a la primera parada y única para ir al servicio, estirar un poco las piernas y sobre todo en mi caso, fumarme un cigarrillo. La parada de 10 minutos la realizamos ya entrados en Galicia. Se notaba porque una vez fuera del coche comprobamos como de los 25 °C que había en Madrid cuando habíamos salido, estábamos a 16 °C, y todos vestidos con ropa muy de 30 °C, por lo que se notaba el frío.
En nada, ya nos encontramos otra vez viajando y continuando las conversaciones que habíamos dejado a medias. Me llamó mucho la atención, ya que en mi caso era el primer viaje en coche compartido que realizaba pero en cambio mis compañer@s de BlaBlaCar ya era el 5º y hasta 10º viaje.
Por lo que me explicaron, hoy en día y tras la crisis económica cualquier persona independientemente de la edad utiliza este tipo de servicios para viajar. Es cómodo, económico, conoces gente nueva y quién sabe si da la casualidad de coincidir con el amor de tu vida en uno de estos viajes.
Es gracioso, porque nos conocíamos de solamente 3 horas y media pero yo, ya podía intuir determinadas respuestas que me darían a preguntas que nos hacíamos sobre temas varios.
Entre batallitas y batallitas de viajes del conductor (era un completo viajero 100%), llegamos a Ourense, y con ello tiene lugar la primera parada de una de las chicas y el despertar de otra de ellas (la estudiante china de 20 años), que se había pasado casi, por no decir todo el viaje hasta esa parada, durmiendo tan tranquila. Es un detalle que me llamó mucho la atención. ¿Cómo alguien se puede meter en el coche de un desconocido junto a otros 2 pasajeros que tampoco conoce de nada y a los 20 minutos de viaje cerrar los ojos tan tranquilamente y ponerse a dormir? ¿Será cosa de chin@s? ¿No le apetecería hablar con nosotros? ¿Estaría cansada? No lo sé.
Una vez abandonado Ourense y dicho adiós a la ecologista de 36 años, ya comenzaba la cuenta atrás para llegar al destino Vigo y terminar mi primer viaje en coche compartido.
La última hora ya fue más pesada, llevábamos 4 horas y poco viajando y entre las ganas de llegar, el sueño que tenía de haberme levantado tan temprano y todo el tiempo sentado en el coche en una misma posición comenzaba a pasarme factura. De igual forma pienso yo que le sucedía al conductor, ya que aunque conducía muy bien (trabajaba de chófer, por lo que era un crack en la carretera) no dejaba de llevar cuatro horas y media conduciendo con solo una parada para descansar de 10 min.
Pero por suerte para nosotros, la estudiante china de 20 años que se había pasado casi todo el viaje durmiendo tan plácidamente como si estuviera en su casa, había despertado y tenía ganas de hablar y contarnos detalles de su vida. Y así fue como entre risas y varias traducciones de castellano-gallego-chino llegamos por fin a Vigo y daba por finalizado mi primer BlaBlaCar.
La verdad, es que me ha gustado bastante, pienso que es una forma entretenida y económica de viajar, en la que te pueden ocurrir mil y un detalles para contarlos luego a tus amigos con unos vinos y pasar un buen rato.
Firmado: Manuel

miércoles, 3 de junio de 2015

HARUKA: ROCK JAPONÉS PARA EL MUNDO




(Fotos THAIS)


Haruka, nacida en 1988 en Tokio, es una cantante, guitarrista y compositora musical de gran reconocimiento en su país natal con más de una década de experiencia en escenarios. Con tan sólo 16 años, esta artista componía para artistas japoneses de categoría y en 2008 es reconocida por el lanzamiento de sus dos primeros singles con Pony Canyon: “Mune ni kibō wo”, tema de apertura del anime “Blue Dragon”, y “Kimi no mikata”. Tras ello, la artista se retira 5 años, por divergencias con la discográfica para la que trabaja, y crea su propio sello, Club Disorder, en el que presenta los álbumes “Hymns to my soul” (2013) y “Anthems” (2014).



“INOUT VIAJES” aprovechó la estancia de la cantante en Madrid, a donde vino expresamente para actuar en el Expomanga 2015, y habló con ella, con la ayuda de una joven intérprete, de su pasado, su presente y su futuro.
Haruka es una mujer joven, menuda, frágil y con una sonrisa permanente. Pero luego, cuando se sube al escenario y coge su guitarra, se transforma en la rockera mayor de Japón, y su fragilidad se convierte en potencia, fuerza y… rock en las venas…
Es la reina del J Rock, sin lugar a dudas…
Haruka empezó a tocar el piano empujada por su madre, que era muy aficionada a la música clásica y decidió instruirla en ese estilo. Pero ella no estaba muy convencida y al llegar al instituto, comenzó a escuchar bandas de rock y le encantó…
¿Cuáles son tus influencias musicales?
  • A los 14 o 15 años empecé a escuchar música rock japonesa. Mi banda favorita era Siam Shade. Y esa fue mi primera influencia. Después empecé a escuchar todo tipo de música, jazz, punk, pop…
Actualmente estás centrada en el rock…
  • Pop-rock…
Pero haces canciones románticas, baladas, concretamente en tu último disco, “Anthems”…
  • ¿Las has escuchado en youtube?
Pues sí.
  • Muchas gracias… (y realiza un cortés saludo inclinándose y juntando las manos)
¿Dónde se hace el mejor rock?
  • En Japón (se ríe). Y en Estados Unidos. Aunque también en Europa hay muy buenos grupos, pero mis mayores influencias son del rock americano y del rock japonés.
Una mujer en el rock, hay que tener en cuenta que el rock es un género dominado por hombres, quizá un tanto machista en origen…
  • Sí, es verdad. (sonríe)
¿Es muy difícil para una mujer abrirse camino?
  • Sí, es muy difícil. El problema es que mucha gente piensa que lo que hago no lo hago yo de verdad, que no canto de verdad, que no toco de verdad. El absurdo que piensen que por ser mujer no puedo hacerlo. Hago mis propias canciones, pero mucha gente sigue sin creerlo, dicen “eso solo lo pueden hacer los chicos”…
Pero es que además tocas la guitarra…
  • Sí, así es. Toco la guitarra tanto en las grabaciones como en directo, y los solos de guitarra los hago en mis espectáculos. No sé qué más se puede hacer para demostrar que lo hago de verdad. Espero que poco a poco se puedan convencer que las chicas sabemos y podemos tocar rock…
¿El público es receptivo?
  • Depende de donde toque. Cuando lo hice en Budapest, el público respondió muy bien y participó mucho en el concierto, pero en Japón se quedan parados, quietos, son un tanto pasivos.
¿En qué países ha actuado?
  • Lógicamente en Japón y también en Hungría, ahora en España…
Pero has estado en Australia…
  • Un año estudiando. No actué. Mis conciertos han tenido lugar en Japón y en Hungría. Y en España. Es la primera vez que estoy en España. Mi primer concierto en Madrid…
Le gusta mucho el flamenco, de hecho tiene una canción con toques de flamenco (al estilo de Japón) y le gusta especialmente un guitarrista japonés que interpreta flamenco, Jin Oki…
Habla inglés y escribe sus temas en japonés y en inglés para llegar a más gente en todo el mundo…
  • En el futuro… me gustaría actuar en cualquier lugar. Evidentemente en Estados Unidos. Estuve estudiando allí en el instituto. Pero especialmente, me gustaría actuar en Francia, porque estudié francés como segunda lengua en la universidad… Por eso me gustaría ir a Francia a tocar.
Y para vivir
  • Cualquier lugar de Europa, naturalmente Japón porque soy de allí, pero me gustan las aventuras, vivir experiencias, y para eso me gusta Europa.
No tiene una canción preferida, quizá el último disco, aunque todos sus temas se basan en sus experiencias vitales…
Ese último disco, “Anthems”, diez temas, de los que ella destaca “Hometown”, que escribió cuando tenía 16 años y vivía y estudiaba en Australia y “Raise Your Voice”(un temazo, de verdad). El disco tiene Rock y Pop, pero también algunas baladas…
Tiene grabados videos en japonés con subtítulos en inglés para que puedan seguir lo que está cantando.
El público en Japón es educado, pero callado y…
  • No como en Hungría, que la gente es más pasional, más receptiva, y en España son parecidos. En Japón están tranquilos, muy educados, pero tranquilos… Lo que busco en los conciertos es que el público participe, que disfrute como yo, que haya conexión…
Al despedirse nos damos las gracias mutuamente con una reverencia. Después se incorpora de su asiento y nos acompaña hasta la puerta, donde vuelve a despedirse (siempre sonriente) y nos vuelve a dar las gracias (esta vez en español).
La cortesía oriental que esta mujer de apariencia frágil, practica de modo natural, sin exageraciones pero de modo cálido y amable.
Que tenga suerte en ese mundo de rock, un mundo que como ella misma dice, parece un mundo de hombres, en el que a las mujeres les cuesta mucho abrirse paso, aunque estemos en el siglo XXI… O quizá por eso…