La película,
que se estrenará el próximo 6 de febrero en cines, relata la historia de 'la
pandilla' del salto BASE.,
cuyo único superviviente es Armando del Rey, codirector y copropietario del Corral de la Morería;
encarnado en la cinta por el actor Miguel Bernadeu.
«Para mí
la fiera es lo mismo que para los flamencos el duende, el alma de nuestro
salto, el porqué»,
afirma Armando del Rey, co-director del Corral de la
Morería, cuyo relato vital ha inspirado la película La Fiera (dirigida
por Salvador Calvo), que se estrenará en cines el próximo viernes 6 de febrero.
Armando del Rey es encarnado en la película por el actor Miguel
Bernardeu, que ha destacado que para ello ha debido «entender la
contradicción entre que es una persona extremadamente calculadora, responsable
y precavida y, al mismo tiempo es capaz de saltar de una pared de 300 metros».
Como ocurre
en el flamenco, aún sin callar las penas, en La Fiera se
celebra la vida. Todo ello desde un escenario muy especial y apropiado en
muchas de sus escenas, el propio Corral de la Morería. Históricamente, el
Corral de la Morería fue el punto de este grupo para este grupo de aventureros
conformado por: Carlos Suárez, Manolo Chana, Álvaro Bultó,
Darío Barrio, y el propio Armando del Rey. El
quinteto introdujo el salto con alas y el salto BASE en España. La relación
entre el salto BASE y el flamenco en la vida de Armando no es tan distante como
parece. Ambos requieren una precisión técnica absoluta y una entrega total
donde el error no tiene cabida. La Fiera revela cómo estos
hombres, que para muchos eran «locos», eran en realidad profesionales
meticulosos.
«No sé si
volveré a saltar»,
reconoce Armando, «tengo antídotos para seguir viviendo». Antídotos
como el flamenco y la gastronomía, que se dan cita en el Corral de la
Morería. «Me parece que han hecho un trabajo brutal todos, el
trabajo del guión, la dirección de las escenas, cómo se ha hecho, el nivel de
los actores», destaca tras haber visto la película hasta en tres ocasiones.
Después que sus amigos hayan sufrido las peores consecuencias de su gran
pasión, Armando sigue encontrando en el zapateo, el toque y el quejío una forma
distinta de intensidad emocional.

